Desde que nació mi segundo hijo ya no tengo ganas y me siento culpable
Pregunta frecuente
Respuesta del equipo del consultorio
Lo que cuentas es muy frecuente, y la culpa que sientes suele pesar más que el cansancio mismo. Empecemos por ahí: no estás «fallando». Después de un parto el cuerpo y la vida cambian a la vez, y el deseo es de lo primero que se ajusta.
No podemos decirte si es «solo una etapa» sin conocer tu caso, pero sí hay cosas que suelen influir y que se pueden mirar:
- Cansancio y carga mental. Cuando tu cabeza no deja de organizar la casa, el trabajo y a los niños, hay poco espacio para el deseo. A veces conviene hablar de cómo se reparte la carga antes que de sexo.
- Cambios hormonales y físicos. La lactancia, la sequedad o las molestias después del parto pueden quitar ganas. Vale la pena comentarlo con tu ginecóloga o ginecólogo.
- Cercanía sin expectativa. Un abrazo largo, un masaje o un rato juntos sin que tenga que llevar a algo pueden bajar la tensión que sientes cuando él propone.
Platícale a tu esposo lo que nos dices a nosotras: que lo quieres, que estás agotada y que la tensión no es rechazo hacia él. Esa conversación suele aliviar a las dos partes.
Si pasan los meses y el malestar sigue, o si además hay tristeza persistente, llanto frecuente o un cansancio que no mejora, conviene consultar. Una primera sesión sirve para ordenar qué pesa más en tu caso, sin presión por «tener más ganas». Esta respuesta es orientación general y no sustituye una consulta personal.