22 Apr, 2026

La Infidelidad Compulsiva Destruyó Todo lo que Amaba

La Infidelidad Compulsiva Destruyó Todo lo que Amaba

Amaba a mi esposa. De verdad la amaba. Y sin embargo, la engañé 14 veces en 6 años. No porque ella no fuera suficiente, no porque yo no la deseara, no porque nuestro matrimonio fuera malo. Lo hacía porque tenía una compulsión que no podía controlar.

Cada infidelidad seguía el mismo patrón: un período de estrés laboral o emocional, la búsqueda de "escape" a través de un encuentro sexual fuera del matrimonio, 15 minutos de alivio, y después semanas de culpa devastadora. Juraba que era la última vez. Me prometía que nunca más. Y un mes después, el ciclo se repetía.

Perder todo para entender

Cuando mi esposa descubrió todo —no solo una infidelidad, sino el patrón completo—, se fue de la casa con mis dos hijos. Ese día entendí que mi problema no era "ser infiel" sino tener una conducta sexual compulsiva que requería intervención profesional. No es que no quisiera parar: es que no podía.

En Equilibrio Mental recibí el diagnóstico que nadie me había dado: trastorno de conducta sexual compulsiva. El terapeuta me explicó que mi cerebro había desarrollado un circuito de recompensa disfuncional donde el sexo extramital funcionaba como una droga: breve alivio de la tensión emocional seguido de un crash que generaba más tensión, alimentando el ciclo.

La reconstrucción

Mi tratamiento incluyó terapia individual, un grupo de apoyo para personas con conductas sexuales compulsivas, y evaluación psiquiátrica (me diagnosticaron también un trastorno de ansiedad generalizada que estaba sin tratar). Llevo 18 meses en proceso. Mi exesposa aceptó una terapia de pareja supervisada, aunque todavía no hemos vuelto a vivir juntos. El camino es largo, pero por primera vez, tengo herramientas reales para no recaer.

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