29 Jul, 2026

Aprendí que el Deseo No Se "Pierde" — Se Esconde

Aprendí que el Deseo No Se "Pierde" — Se Esconde

Antes de ser mamá, mi vida sexual era plena. Disfrutaba del contacto, de la intimidad, del deseo. Pero después de mi segundo embarazo, algo se apagó. No fue de un día para otro —fue un desvanecimiento lento, como una vela que se consume sin que nadie la note.

Al principio lo atribuí al cansancio. Un bebé recién nacido, una niña de tres años, el trabajo, la casa. "Es normal", me decían. "Ya se te va a pasar". Pero pasaron dos años y no se pasó. Mi esposo empezó a sentirse rechazado, y yo empecé a sentirme rota.

La culpa que nadie menciona

Lo peor no era la falta de deseo en sí —era la culpa. Me sentía culpable por no desear a mi esposo, culpable por "no ser suficiente", culpable por pensar que tal vez el problema era yo. Llegué a googlear "¿es normal no querer tener relaciones después de ser mamá?" a las 3 de la mañana, llorando en el baño.

Una amiga me recomendó Equilibrio Mental. Me dijo: "Ve con la sexóloga. A mí me cambió la vida." Tardé tres meses en atreverme a llamar.

Lo que descubrí en terapia

La terapeuta me explicó algo que nadie me había dicho: el deseo sexual femenino no funciona como un interruptor de encendido/apagado. Es un sistema complejo que depende de condiciones específicas: descanso, seguridad emocional, conexión con la pareja, autoimagen corporal, y la ausencia de "frenos" (estrés, resentimiento, fatiga crónica).

Mi deseo no se había "perdido" —estaba sepultado bajo capas de agotamiento, presión por ser "la mamá perfecta", resentimiento acumulado hacia mi esposo por no ayudar más en casa, y una relación con mi cuerpo que había cambiado drásticamente después del embarazo.

El cambio

Trabajamos en tres frentes: primero, renegociar la carga doméstica con mi esposo (esto fue clave). Segundo, reconectar con mi cuerpo sin la presión de "tener que" sentir algo. Tercero, comunicarme con mi pareja sobre lo que necesitaba para sentir deseo — y no, no era lingerie ni una cena romántica. Era sentirme vista, descansada y no tocada "con expectativas".

Hoy mi deseo volvió. No es igual al de antes —es diferente, más profundo, más consciente. Y eso está bien.

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